Mis saludos desde el Bunker… ya con timbre en mano..
Alonso Núñez
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Con banda completa arribará el próximo miercoles 23 de Marzo el cantautor de la Patagonia a la Universidad Federíco Santa María, el motivo será presentar su primera producción en la “Peña SIN Represas” organizada por la federación de alumnos de la Universidad.
Después de el exitoso concierto del 7 de enero en el teatro municipal de Coyhaique, de cantar junto a Quilapayún y de un incansable verano recorriendo los escenarios de la Patagonia, Alonso Núñez presentará su disco en esta actividad en donde compartirá el escenario con destacados músicos de la escena nacional como son Johny Blues y Kaskivano.
Lo acompañarán en la percusión latina Jorge Rosas, en el bajo eléctrico su coterraneo Felipe Catrilef y en el piano Cristian Aguilar, todos músicos profesionales con los que Alonso grabó el disco “Volviendo a ser un Pez”.
La actividad está planeada para que comience a eso de las 21 hrs y la presentación de Volviendo a ser un Pez a las 23hrs. La entrada es liberada para los estudiantes de la USM y para el publico en general tendrá un costo de $1.000.-
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Agradecemos a Radio Santa María de Coyhaique por facilitarnos el audio de la transmisión del concierto de lanzamiento del álbum “Volviendo a ser un Pez”.
PARA OIR EL CONCIERTO DEL 7 DE ENERO HAZ CLICK ACÁ
Grabado en Vivo en el Teatro municipal de Coyhaique el día 7 de Enero de 2011 – Patagonia chilena.
FOTOS: Victor Formantel
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Después del lanzamiento de nuestro disco “Volviendo a ser un Pez” a teatro lleno, nos preparamos para una serie de importantes presentaciones en nuestra Patagonia SIN Represas.
Nos vemos en alguna de ellas, un abrazo libre y lleno de vientos del sur…
Alonso.
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Publicado en el suplemento “Domingo de Reportajes” de el Diario de Aysén – 16 de Enero de 2010
Alonso Núñez fue a nacer a Talca para regresar a los pocos días a Coyhaique. Hijo de profesores, la influencia musical de su padre marcó su vida desde muy pequeño, aprendiendo los primeros acordes en guitarra a los 5 años. Desde entonces nunca se ha separado de su mejor compañera, la guitarra, junto a la cual ha recorrido diversas ciudades del país y con la cual presentó hace pocos días su primer disco en el Cine Municipal de Coyhaique. “Mis aprendizajes más importantes los tuve acá. Crecí en una población de profesores, con mucho callejeo, con hartos juegos a la orilla del río Aysén. Crecí en un ambiente lleno de música por la profesión de mis padres, por lo cual siempre hubo guitarreo en mi casa”, rememora.
¿Cómo determinó este ambiente tu desarrollo?
“Me hizo surgir la inquietud de búsqueda, iniciando un proceso que me llevó a participar en instancias como grupos folcklóricos del colegio o en la iglesia acompañando a mi papá. Pero también repetí un año en el colegio por culpa de dedicarme a la guitarra. A los 12 años descubrí a Silvio Rodríguez y se me abrió un mundo, más allá de su militancia, por sus letras. Eso me impulsó a escribir mis propias canciones. Como a los 15 años empecé a leer harta poesía también, todo lo cual me fue determinando para mis composiciones futuras porque me fue enseñando una manera de escribir y describir las cosas”.
¿En qué momento te atreviste a escribir tu primera canción?
“Como a los 17 años, estando en Tercero Medio, hice mi primera canción después de varios intentos fallidos. Tenía que ver con todo un cuento de rebeldía adolescente, de estar chato de que me pidieran cosas como que me cortara el pelo, que me afeitara, etc. En ese momento encontré mi inspiración en mi entorno más directo, las primeras canciones de amor, las primeras temáticas sociales que tenían que ver con el idealismo propio de un joven de un lugar tan alejado como es la Patagonia”.
¿Todo se idealiza más estando más lejos?
“Así es, la distancia hace que las cosas se sientan más fuerte o si no pregúntale a algún pololo que tenga una relación a distancia. Uno con más interés busca y escribe. Con el tiempo vas aterrizando esos
idealismos y te vas haciendo parte de algunas causas”.
Sin embargo la música también produce acercamientos…
“Claro, tiene ese poder. Un día por ejemplo puedo hacer una canción en mi pieza, la grabo y la subo a Internet y al otro día ya está sonando en 30 computadores. Yo adopté sin miedo este rol de ser amplificador de voces, aunque no me gusta mucho la canción como panfleto”.
Pero muchas de las canciones de la trova que te inspiraron pueden ser vistas de esa manera, como canciones de protesta…
“Tengo un encuentro interno de opiniones. Socialmente me siento parte de la generación de los decepcionados, crecí viendo a toda una generación de adultos peleando contra un gobierno autoritario pero una vez que se logró terminar con eso todo se adormeció. Dentro de esta decepción empezaron a renacer letras, canciones, porque creo que una manera de no permitir el adormecimiento de las masas es escribiendo poesía y música”.
¿Se acabaron los proyectos colectivos de la sociedad para ser reemplazados por el individualismo?
“Yo siento que en la Patagonia hay una excepción y en muchas partes de Chile también. Aún hay movimientos sociales fuertes, a pesar de que nos falta mucho aún si nos comparamos con Argentina, por ejemplo. Pero hay un movimiento social grande del cual uno busca hacerse parte a partir del aporte que cada cual puede hacer desde sus talentos. La causa es una sola y se ha ido generando una conciencia a la cual pretendo aportar con mi música”.
¿La metáfora en la composición aporta al mensaje o lo dificulta?
“Yo uso harta metáfora pero no siento que sea excluyente. Hay mucha juventud, chicos de colegio, que entienden perfectamente mis mensajes y los cantan, se aprenden las canciones, las tocan porque quizás represente sus ideales. Eso tiene un valor, un signo de que los jóvenes están pensando en otras cosas”.
¿Percibes a juventud como un grupo con opinión o está preocupada de otras cosas?
“Hay de todo, lo que pasa es que los medios de alguna manera han usado una imagen liviana de la juventud para invalidar su posición y desacreditar lo que tengan que decir, trivializándola. Ahí tienes como ejemplo la pasada revolución pingüina, donde muchas veces se mostro a jóvenes que no sabían por qué estaban protestando y con eso se quiso expandir la idea de que era un movimiento sin bases reales. Pero fuera del ambiente mediático los chicos están pensando mucho, están conscientes de las cosas que pasan, se informan, leen. Me toca cantar en diferentes universidades durante el año y los jóvenes son los primeros en estar ahí, tienen una postura y una opinión que va más allá de una bandera política. Hay mucho desencanto del discurso político y se están buscando respuestas en otros lados”.
Volviendo a ser un pez
Cuéntame un poco acerca de tu trayectoria.
“A los 19 entre a la Católica de Valparaíso y conocí la música docta, ahí se produjo una baja en el tema compositivo. Pasé por un proceso dentro del conservatorio y luego me salí y estudié Pedagogía. Recorrí las ciudades más importantes de Chile desde Santiago al sur, tocando. Grabé un par de cosas en un estudio casero, pasaron 8 años donde hice trabajos de recopilaciones que vendía en los conciertos y así se fue difundiendo mi trabajo, además de Internet. El 2007 estuve en México en un concierto y allá me di cuenta que había gente que se sabía mis canciones”.
Hasta llegar finalmente al 2010, cuando lanzaste “Volviendo a ser un pez”, tu primer disco, en el Cine Municipal de Coyhaique…
“Así es. Este disco tiene 13 canciones que llevaban muchos años esperando, están las esenciales y transita desde temas de política mundial hasta cosas de la realidad local y canciones de amor. Pasa por diferentes ámbitos, pero con una carga social fuerte. Se grabó en Santiago en un estudio muy profesional, donde han hecho sus registros Joe Vasconcellos e Inti Illimani, entre otros. Logramos un trabajo muy profesional, es un disco que quedó con mucha fuerza, por la calidad del sonido y la interpretación”.
¿Cómo fue la recepción de la gente?
“Las críticas han sido muy buenas, la gente llenó el cine y me han hecho muy buenos comentarios, dicen que se nota que hay mucha emoción en este disco. Es el resultado de tanta espera, se nota que
había mucho que decir. Trabajamos todas las canciones hasta que logramos dar con la fibra precisa, aunque nos demoráramos repitiendo una y otra vez un tema pero tenía que quedar redondo. Hasta que no se logró esa vibración interna seguimos intentándolo. Se hizo con el cariño de todos los que participaron muy involucrados en el trabajo”.
El cual, además, fue autogestionado. ¿Le da más valor ese hecho?
Más que mayor valor, mayor libertad. La música tiene el valor que tiene con o sin auspicios, pero al no tenerlos disfruté de mayor libertad para no condicionar nada. Nunca he dejado que pase eso”.
¿Quedó algo por decir?
“Quedaron muchas canciones afuera, pero nada por decir. Al menos en este disco no”.
Es decir, viene otro…
“Hace dos semanas empecé a recopilar canciones para un segundo disco. Ojalá el primero se venda para poder tener las lucas para el segundo, que será más intimo, con más guitarra, como me conoce la gente. Están las ganas de volver a grabar, ojalá uno en vivo acá en Coyhaique. La idea es compartir mi música para comunicarme y que haya una retroalimentación. Esos son mis planes para el futuro, seguir cantando, componiendo, porque siento que eso traerá todo lo demás”.
PATROCINA:
Comisión agua y vida del Vicariato Apostólico de Aysén
El Quincho
Movimiento ciudadano PATAGONIA SIN REPRESAS
Auspicia:
Histórico Ricer – Hotel los Ñires – Sotocopias – Ecosistemas El bulin´s – Graffo Dienst – Audio Foitzick – Radio Santa María – El Ciudadano
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